Agencia de Noticias AhlulBayt (ABNA): La espiritualidad del ser humano es una de las cuestiones que desde antiguo han ocupado el pensamiento de la humanidad. La atención prestada a este asunto ha hecho que la espiritualidad humana ocupe también un lugar singular en la filosofía, la cultura y el arte. Asimismo, el «Corán» y los hadices (tradiciones proféticas) se han referido a ella en repetidas ocasiones, y la filosofía islámica también la ha abordado.
A continuación, nos detenemos en una parte de lo que el «Corán» y los hadices han dicho al respecto:
El ser humano es una criatura de doble faz, situada entre dos mundos: el de la materia y el de lo inmaterial (los seres abstractos), y está dotado de espíritu y de cuerpo. Por su espíritu es sublime y tiene la mano alzada hacia el cielo; por su cuerpo es inferior y apoya la mano sobre la tierra. Tras describir las fases de la creación del ser humano —durante la etapa embrionaria—, el Corán lo conduce, en etapas sucesivas, hasta un punto en que trasciende el mundo de la materia y se le insufla el espíritu sublime: «وَ لَقَدْ خَلَقْنَا الْإِنْسَانَ مِن سُلَالَةٍ مِّن طِینٍ ثُمَّ جَعَلْنَاهُ نُطْفَةً فِی قَرَارٍ مَّکِینٍ ثُمَّ خَلَقْنَا النُّطْفَةَ عَلَقَةً فَخَلَقْنَا الْعَلَقَةَ مُضْغَةً فَخَلَقْنَا الْمُضْغَةَ عِظَاماً فَکَسَوْنَا الْعِظَامَ لَحْماً ...»(1); Y creamos al ser humano de una esencia de barro* Luego lo colocamos como gota de esperma en un receptáculo seguro [el útero]* Luego convertimos la gota en un coágulo [sangre cuajada], y el coágulo en un trozo de carne [algo semejante a carne masticada], y el trozo de carne en huesos; y revestimos los huesos de carne ....
El «Corán» expone hasta aquí las fases de la existencia material del ser humano; entonces dice: «... ثُمَّ أَنشَأْنَاهُ خَلْقاً آخَرَ فَتَبَارَکَ اللهُ أَحْسَنُ الْخَالِقِینَ» (2); ... Luego le otorgamos una nueva creación; ¡bendito y de gran bendición es Dios, el mejor de los creadores!
Esta otra creación es el propio espíritu del ser humano, que le es insuflado transcurridos cuatro meses —el período fetal—.
En otra aleya también se alude a estas dos etapas de la creación: «وَ بَدَأَ خَلْقَ الْإِنْسَانِ مِن طِینٍ* ثُمَّ جَعَلَ نَسْلَهُ مِن سُلَالَةٍ مِّن مَّاءٍ مَّهِینٍ * ثُمَّ سَوَّاهُ وَ نَفَخَ فِیهِ مِن رُّوحِهِ ...»(3); Comenzó la creación del ser humano a partir del barro* Luego creó su descendencia de una esencia de agua insignificante y de poco valor* Luego [dio forma armoniosa a su cuerpo] y le insufló de Su espíritu [un espíritu noble y eminente]....
Lo notable de esta aleya es que el espíritu insuflado en el ser humano se presenta como perteneciente a la naturaleza del mundo del Malakut (el reino celestial, el plano espiritual del universo) —«مِن رُّوحِهِ»— y se atribuye al propio Señor, lo cual muestra que el espíritu trasciende la naturaleza de lo material.
El Imam as-Sadiq (P) dice al respecto: «إِنَّ اللهَ خَلَقَ خَلْقاً وَ خَلَقَ رُوحاً ثُمَّ أَمَرَ مَلَکاً فَنَفَخَ فِیه ...»(4); Dios creó una criatura y creó un espíritu; luego ordenó a un ángel que insuflara el espíritu en la criatura....
Desde la perspectiva del «Corán», el ser humano es una criatura compuesta de cuerpo y espíritu: primero fue creado un cuerpo y después se le insufló el alma eterna.
Desde el punto de vista de la filosofía, el ser humano no es un ente puramente material; es decir, no se limita a este fenómeno corporal compuesto de carne, piel, huesos y músculos, sino que posee una existencia más elevada que lo sitúa en un rango superior al mundo de la materia y lo saca del marco puramente físico. (5), (6)
Notas:
(1). El Sagrado Corán, sura Al-Mu’minun (Los creyentes), aleyas 12 a 14.
(2). Ibid., ibid., aleya 14.
(3). Ibid., sura As-Sayda (La postración), aleyas 7 a 9.
(4). Al-Tawhid (La unicidad divina), Ibn Babawayh, Muhammad ibn Ali; edición crítica: Hashim Husayni; Yamiat al-Mudarrisin (Sociedad de Profesores del Seminario de Qom), Irán, Qom, 1978, primera edición, p. 172; Bihar al-Anwar (Los océanos de las luces), Maylisi, Muhammad Baqir ibn Muhammad Taqi; edición crítica: un grupo de investigadores; Dar Ihya al-Turath al-Arabi, Beirut, 1983, segunda edición, vol. 58, p. 32.
(5). Para mayor explicación y detalle, véase: Al-Hikma al-Mutaaliya fi al-Asfar al-Aqliya al-Arbaa (La sabiduría trascendente en los cuatro viajes intelectuales), Sadr al-Mutaallihin, Sadr al-Din Muhammad ibn Ibrahim al-Shirazi (Mulla Sadra), Dar Ihya al-Turath, Beirut, 1981, tercera edición, vol. 8, p. 295; Mafatih al-Gayb (Las llaves de lo oculto), Fajr al-Din al-Razi, Abu Abd Allah Muhammad ibn Umar, Dar Ihya al-Turath al-Arabi, Beirut, 1999, tercera edición, vol. 21, p. 391, comentario de la aleya «و یسألونک عن الروح ...»; Al-Mizan fi Tafsir al-Quran (La balanza en la exégesis del Corán), Tabatabai, Sayyid Muhammad Husayn, Publicaciones Islámicas, Qom, 1996, quinta edición, vol. 1, pp. 365 a 369, y vol. 10, p. 118.
(6). Extraído del libro: Ciencias coránicas, Marifat, Muhammad Hadi, Instituto Cultural y Editorial Al-Tamhid, Qom, 2002, p. 16.
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